Floricienta
ha perdido al amor de su vida. Sus adorados chiquis son encerrados por
las malvadas Delfina y Malala,
con el poder de la tutoria de su lado, no pierden oportunidad de maltratar
a todos los de la casa, pero especialmente de humillar a Flor. Todo parece
ennegrecerse en la vida de nuestra protagonista, pero aún no están
todas las cartas echadas.
Máximo Augusto Calderón De la Hoya, Conde de Kricoragán
(Fabio Di Tomaso), no recuerda nada de lo que hizo en las últimas
dos horas. Sufre un desmayo y, cuando se despierta, se encuentra con Flor,
ambos sumergidos en un gran lago de espuma.
Ninguno
de los dos sabe quien es el otro sin embargo, el impacto inicial se transforma
en conflicto, la atracción entre ambos es irresistible. Max solo
quiere continuar con su tranquila vida de soltero mujeriego y codiciado,
pero una noticia inesperada modifica sus planes de manera obligada: no
se sabe como, en que momento, ni porque, ha sido nombrado tutor de los
niños.
A partir de ese momento, Max sentirá que debe asumir la responsabilidad
que extrañamente le han dejado. Pero la convivencia en la mansión
Fritzenwalden no será fácil Máximo es un tipo díscolo,
irresponsable, mujeriego pero noble y con buenas intenciones.
La relación
entre Delfina y Flor es cada vez más tensa y las peleas en la casa
se multiplican. Para colmo de males, Max siente una irremediable atracción
por Flor, pero, a la vez, no puede dejar de advertir y admirar la belleza
y elegancia de Delfina. Florencia
se convertirá en empresaria, millonaria, se pondrá de novia
y cambiará radicalmente su vida antes de poder acceder a su verdadero
gran amor...